Patrimonio Cultura y Memoria

Hace 15 años que no iba a la ciudad de Valdivia. En esa época, aún con mi capacidad de asombro, me enamoré de su arquitectura típica del sur. Muchas habitaciones, techos altos y su típico olor a leña combinada con la naturaleza, así como el olor a humedad que dejaba el rocío después de la lluvia.

Esta visita fue diferente. Mi asombro se volvió pena y enojo al observar todo este patrimonio abandonado. Casas, monumentos y también el paseo costero recién remodelado de Valdivia, estaban rayados, transformando ese hermoso aroma a Sur en un fuerte hedor.

Todo el cariño con que la ciudad fue diseñada y construida en sus orígenes, quedó bajo los rayados, invisibilizando su belleza y escondiendo su historia. La arquitectura en muchas formas, es el reflejo de la evolución de la historia en nuestro país.

Lamentablemente no es diferente a lo que ha pasado con otras ciudades de Chile. ¿Cómo podemos pedir conexión con el barrio, si esa historia y belleza están escondidos bajo grafitis y destrucción? La esencia de la conexión con el barrio parte por el quererlo, y si lo queremos, lo cuidaremos.

Para ver a nuestros barrios y asombrarnos nuevamente, necesitamos levantar el velo de los grafitis que los oculta, restaurando así nuestras ciudades. Debemos exigir a la institución pertinente el cuidado del patrimonio arquitectónico de nuestro país.

De otro modo no quedará nada que ver sobre nuestra historia.

MARCELA VALLEJOS

Directora Fundación Conectemos Barrio

“Las opiniones e ideas contenidas en este artículo son de carácter personal y voluntario de su autor, y no representan ninguna línea o vocería de la fundación. En ese sentido, la fundación no se hace responsable por los comentarios emitidos en los artículos publicados”